De las elecciones de México – Parte II –

Les comprato esta opinión que se encuentra en el sitio RazonEs de SER (http://www.razonesdeser.com/vernota.asp?notaid=90136) y escrito por Nancy Azpilcueta.

ESO DIGO YO…

Peña es tonto

Con su cara de tonto.

Sí, ganó.

Enrique Peña Nieto ganó a pesar de que casi el 62% de quienes emitieron su voto no lo hicieron por él. A partir del domingo por la noche, cuando salió a dar su mensaje, Enrique Peña Nieto habló como si estuviese tomando posesión del mandato presidencial de una vez.

Y es que sí, Peña Nieto ganó; hizo que su partido abriera un nuevo ciclo en la historia de México, exactamente doce años después de que fue  desterrado de Los Pinos tras 70 años de  derroche demagógico, corrupción, impunidad, autoritarismo y algunos crímenes no aclarados, como el de su propio candidato a la Presidencia de la República en 1994, Luis Donaldo Colosio Murrieta. Todo esto, junto con las décadas de inflación que propiciaba nula capacidad adquisitiva en el pueblo,  el domingo 1º de julio no importó. Ganó el PRI y ganó Peña Nieto.

Ese mismo pueblo, descendiente y heredero del otro que vivió 70 años bajo la tutela priísta, le dieron el triunfo a Enrique Peña Nieto, también hechura y heredero del dinosáurico PRI de antaño. El pueblo desmemoriado (o desesperanzado por la violencia de la que sólo se responsabiliza a Felipe Calderón, como si los gobernadores del PRI no tuvieran su propia responsabilidad), decidió que lo vuelva a gobernar esa medusa conocida como Partido Revolucionario Institucional.

Ni hablar. Hay una buena porción de mexicanos que no lo eligieron, que votaron por otra opción o que simplemente optaron por no salir a votar por ninguno, pero que igual serán gobernados por el PRI de siempre, el mismo que  aunque perdió el poder nacional mantuvo los pequeños feudos que hoy lo tienen como el próximo ocupante formal de la residencia oficial de Los Pinos, a través de Enrique Peña Nieto.

Los mexicanos que le otorgaron la segunda oportunidad a la que hizo alusión en la lectura de su discurso la noche del domingo, no podrán dentro de un año, ni dentro de tres o seis, decir que se equivocaron; que creyeron que de verdad quería el “cambio”, palabra heredada por su nuevo protector y promotor, Vicente Fox Quesada, cuando en 2000 arengaba a los mexicanos a “buscar un cambio y sacar a las víboras prietas y tepocatas” de Los Pinos. El primer domingo de julio, Fox y el 38% de los votantes volvieron a darles cabida y la pregunta es ¿por qué?

Versiones, hipótesis, teorías –incluso conspirativas- hay muchas. Lo cierto es que el pueblo de México se hastió de la violencia que priva en la mayor parte del territorio nacional, sobre todo en el norte, donde la mayoría de las familias han sido alcanzadas por este mal social conocido como “lucha contra el crimen organizado” y seguramente esperan que Enrique Peña Nieto cumpla su compromiso y le ponga fin a la inseguridad, a la violencia, al miedo que ha paralizado –incluso en términos productivos y económicos- grandes ciudades que antes fueron emporios. Y aunque también en la lectura de su discurso haya afirmado que“con el crimen organizado no habrá ni pacto ni tregua”, muy pocos le creen, porque en el imaginario colectivo existe la percepción que, mágicamente a partir de que reciba la banda presidencial, y con ella la investidura de primer mandatario, la tranquilidad volverá a las calles de México.

Si eso llega a ocurrir, las dudas y sospechas seguirán flotando en el ambiente, pero al menos la población mexicana podrá empezar a retomar sus vidas, -casi las mismas- que tenían antes de 2006. Todo es posible….

También puede ser que se crea que por arte de magia, la economía doméstica podría reactivarse y los empleos brotarán como hongos para todos (y todas, y lo aclaro porque el virtual presidente no acostumbra usar lenguaje de género y dudo mucho que sepa lo que esto significa), y que los programas sociales asistencialistas que acostumbra aplicar el PRI, con costo al erario público, resolverán todos y cada uno de los problemas que se enfrentan en las viviendas de cada familia de México.

Estas pueden ser algunas respuestas sobre por qué el 38% de los votantes eligieron al “malo por conocido” en lugar de apostarle al “bueno por conocer”; quizá porque los apremios cotidianos les indicaron que no hay tiempo suficiente como para invertir en probar otros seis años una opción distinta.

Pero todo esto  son especulaciones de alguien que conoció al PRI de antes de 2000, que se formó escuchando términos como “madruguete”, “cargada”, “carro completo”, “dedazo”, “hueso” y muchos más y que, cuando comprendió de qué se trataba cada una de las definiciones pudo forjarse una postura ideológica respecto de ese ente que, ya para los años ochentas, era un viejo autoritario y hasta perverso.

El PRI que representa Peña Nieto no es muy diferente de aquel con el que yo crecí. Este tiene algunas cirugías estéticas con la ayuda de las televisoras, por supuesto y quizá un look más “cool”, pero en esencia sigue siendo el mismo. Me di cuenta cuando, al terminar de leer su discurso, Enrique Peña Nieto fue ovacionado “a la antigüita” con coros y matracas, pero sobre todo, cuando empezaron a caer los papelitos tricolores que me hicieron recordar aquellos últimos años de Gustavo Díaz Ordaz, los primeros de Luis Echeverría Álvarez, y el triunfo de José López Portillo.

Ganó el PRI, por un promedio de 38% de votos emitidos a su favor, y a favor del Partido Verde Ecologista con el que hizo coalición, un partido que por cierto, violó las leyes electorales al hacer campaña proselitista vía telefónica durante la jornada electoral del 1º de julio, sin que hasta ahora nadie le haya cuestionado este hecho formalmente.

Ganó el PRI, que es muy distinto a decir que Ganó México.

México hubiera ganado si en la FEPADE no se hubiese presentado ni una sola denuncia, y no se hubiese abierto ni una sola investigación; si no hubiesen existido robos de urnas, compra de votos, entrega de tarjetas de débito, balaceras en torno a la jornada electoral, asesinatos como el del coordinador del Movimiento de Regeneración Nacional del municipio de Juárez, Nuevo León, El regidor perredista Tomás Betancourt Gaitán, quien, según la información publicada, “al ser encontrado baleado, el político portaba una camiseta del candidato del PRI a la alcaldía de ese municipio, Francisco Treviño, lo que hace suponer sus la coordinación del Movimiento Progresista en Nuevo León, que el crimen tiene tintes políticos.”, o los militantes muertos durante la gresca de Chamula, en Chiapas…Si todos estos hechos e irregularidades  y más, no estuviesen documentados y sustentados incluso con testimonios, entonces sí podría asegurarse que México ganó, pero lamentablemente, en todo el país, se registraron los mismos incidentes de siempre, que no son como lo dijo el Consejero Presidente del IFE, Leonardo Valdez Zurita “incidentes menores”  Aún así, ganó Enrique Peña Nieto.

Ni siquiera el movimiento #YoSoy132, que surgió como una especie de conciencia y dedo inquisidor de Enrique Peña Nieto, con todo su empuje y su frescura logró demeritar la figura construida a fuego lento por Televisa, pero sí se convirtió desde su nacimiento y ojalá de ahora en adelante, en una piedra en el zapato del poder político, porque tal como afirmaron sus fundadores “el movimiento es más que un proceso electoral”, y al establecer este compromiso, tendrán que mantenerlo también para ganar la credibilidad que tanto se les cuestionó de parte de importantes comunicadores, y también para seguirobservando de cerca al nuevo gobierno cuyo principal protagonista fue el foco de sus protestas y manifestaciones.

En resumen, ganó Peña Nieto. A diferencia de 2006, hay muy pocas posibilidades de cuestionar el triunfo y ahora, a partir de ayer, tendrá que empezar a demostrar que tiene palabra y cumplir sus compromisos firmados ante decenas de Notarios Públicos.

Tendrá que empezar a desquitar los recursos públicos que gastó en su monumental campaña electoral cumpliendo con los derechos de las mujeres, con los derechos humanos en general, principalmente, porque a muchas mujeres mexicanas –entre otras a la periodista Lydia Cacho– no se les olvida que en el estado de México, justo durante el tiempo que Peña Nieto fue gobernador, se cometió la cantidad más grande de feminicidios sin que el ahora virtual presidente haya siquiera abordado el tema en una sola ocasión con seriedad y profundidad. El polémico tweet de la actriz Laura Zapata es más que claro y revelador al mostrarlo como marido golpeador de su consorte, la también actriz Angélica Rivera, que de ser cierto, indica bastante bien por qué no le interesa aclarar ni abordar los temas sensibles, como son los derechos de las mujeres.

Ganó el PRI, ganó Enrique Peña Nieto y muchas y muchos comunicadores, analistas, estudiosos, académicos quizá tengan que cumplir sus palabras de “pensar en salir de México”, como lo dijo Lydia Cacho durante una conferencia de prensa en Buenos Aires, Argentina hace un par de meses al presentar su libro Esclavas del Poder.

De hecho, ya desde octubre de 2011, en el marco de una serie de recitales y presentaciones que ofrecieron en Argentina las artistas Liliana Felipe y Jesusa Rodríguez, conversaban en entrevista con Daniel Raddi y esto era lo que preveían ambas:

El cambio de gobierno que puede haber en el 2012 en México, si es que esto realmente se concreta, todo parece indicar que Acción Nacional perderá en julio de 2012, ¿significa que puede haber un reacomodamiento, que puede volverse a un marco de libertad, o significa que se va a seguir en este marco de violencia que se desató años atrás?

Jesusa-  Estamos frente a algo muy grave, que es la infiltración ya, total y abierta de los Estados Unidos, estamos en una guerra de baja intensidad, esto es lo que no se comprende al exterior de México, estamos viviendo lo que vive Afganistán…

Liliana- Yo digo que incluso en algún tiempo, después del 2006 hablábamos de fraude, cuando lo que ha sido es un golpe de Estado, un golpe de facto orquestado por el IFE y eso va a ocurrir el año próximo, ellos ya tienen el fraude controlado; es decir, ellos calculan que es irreversible la mecánica del fraude, lo tienen muy aceitado desde hace ochenta años…

 

¿Un golpe institucional?

Jesusa – Es posible, y probablemente lo intente, y el PRI tiene preparado el fraude a la antigüita, como siempre lo han hecho, tienen 80 años de hacerlo y lo tienen listo, está muy aceitado, entonces es difícil ganarle a esa maquinaria y nosotros estamos intentando hacer una organización nacional que se llama MORENA –Movimiento de Regeneración Nacional- que a la cabeza tiene a Andrés Manuel López Obrador, el Presidente legítimo de México, el hombre al que le robaron la presidencia en el 2006 y que está decidido a organizar el país para que, de forma pacífica, a través del aparato electoral podamos revertir el fraude, imagínate lo que eso implica a nivel de organización, capacitación y sobre todo, poner de frente una ciudadanía preparada contra delincuentes que están entrenados por años a cometer este delito. Entonces es difícil porque, digamos, si aquí estamos cien personas y entra una persona armada, pues nos tiene a todos en su poder aunque seamos cien…Va a ser difícil.”

Entrevista completa en: www.razonesdeser.com/vernota.asp?d=3&m=10&a=2011&notaid=84004  

Que nadie se asombre ni se espante, ganó el PRI, así de simple.

Ahora no hay retorno, no hay queja ni reclamo que valgan…

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